martes, 15 de diciembre de 2015
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Tercera Cita con Marais
Tercera Cita con Marais.
Entre las siete suites que encontramos en el Quinto Libro, publicado en 1725, se abre paso una en sol menor, con algunas particularidades. La tonalidad ya nos sumerge en una atmósfera nostálgica, quizás triste, y a la vez reflexiva. El autor cuenta con sesenta y nueve años. Se nota en plena forma y nos sigue sorprendiendo con evocaciones acertadas y su refinada manera de sugerir afectos, a veces sutilmente, a veces de forma desgarradora. Abre la suite un preludio al uso, sin mayores pretensiones, pero hermoso en el uso de armonías, nos prepara el afecto. Luego una Fantasía. La primera Alemanda, La “Freval des Loges”, usa fórmulas casi lombardas, sin perder la sobriedad propia de la danza. El título sigue siendo un enigma, quizás se trata de un apellido de alguien cercano a Marais. Le sigue una Sarabanda evocadora, con atisbos de pena.
En aquella época se llamaba Pagoda a los templos de religiones orientales. En 1686, Versalles recibió la visita del Rey de Siam, hecho que seguramente impregnó la imaginación de nuestro compositor. Pues, esta tarde, la Giga “La Pagode” parece una casualidad del destino... Una Gavota y un Minuet, simples, siguen dando forma a la suite.
Una nueva Alemanda , “La Marianne”, fue probablemente dedicada a su hija menor Marianne, nacida en 1697. Es una pieza soberbia y a la vez sensible, con secuencias de sextas unísonas que reflejan algún dolor... también saltos, silencios y acordes que dejan ver impotencia
El movimiento central es uno de los cuatro “Tombeaux” que aparecen en los cinco libros. El “Tombeau pour Marais le Cadet” está aparentemente dedicado a su hijo Sylvain, fallecido cerca del año de publicación del libro. Se trata de una pieza de gran entidad en la que los afectos de tristeza y recuerdos inocentes se entrelazan de nuevo en secuencias de sextas y tiratas casi esperanzadoras...
Después de esa emoción, Marais nos deja el Rondó “Le Badin”. Richelet nos dice que significa juguetón, que actúa con futilidad, casi sin sentido...
Cierra la suite una pieza muy particular, “La Georgienne la Maupertuy”. Aparentemente dedicada a Pierre Louis Moreau de Maupertuy, miembro de la “Académie de Sciences”. En 1724 publicó un estudio sobre las peculiaridades de las formas de los instrumentos con relación a los sonidos y notas que producen. También promulgó la teoría del principio de la mínima acción presente en todos los procesos del universo. Es difícil establecer una relación entre Marais y este personaje. Sólo podemos intuir que en los círculos intelectuales parisinos todos se conocían. Además, Maupertuy fue alumno de Bernier, célebre compositor y yerno de Marais. Los afectos de esta pieza no parecen casuales: silencios, disonancias y silencios. Simpleza y sobriedad en perfecta combinación.
Una suite en re menor abre el Cuarto Libro de Piezas para Viola da Gamba, publicado en 1717. El esquema sigue siendo el tradicional de la suite de danzas. En esta ocasión, sólo una de las piezas se presenta como una referencia extra-musical: “La Mignone”. Textualmente significa, según Richelet, “Bonita, Bella... Delicada”, .... El resto son danzas características en cuanto a su forma y duración. En la “Gigue” y el “Caprice” los recursos técnicos de la viola son llevados a un alto grado de exigencia.
Entre las siete suites que encontramos en el Quinto Libro, publicado en 1725, se abre paso una en sol menor, con algunas particularidades. La tonalidad ya nos sumerge en una atmósfera nostálgica, quizás triste, y a la vez reflexiva. El autor cuenta con sesenta y nueve años. Se nota en plena forma y nos sigue sorprendiendo con evocaciones acertadas y su refinada manera de sugerir afectos, a veces sutilmente, a veces de forma desgarradora. Abre la suite un preludio al uso, sin mayores pretensiones, pero hermoso en el uso de armonías, nos prepara el afecto. Luego una Fantasía. La primera Alemanda, La “Freval des Loges”, usa fórmulas casi lombardas, sin perder la sobriedad propia de la danza. El título sigue siendo un enigma, quizás se trata de un apellido de alguien cercano a Marais. Le sigue una Sarabanda evocadora, con atisbos de pena.
En aquella época se llamaba Pagoda a los templos de religiones orientales. En 1686, Versalles recibió la visita del Rey de Siam, hecho que seguramente impregnó la imaginación de nuestro compositor. Pues, esta tarde, la Giga “La Pagode” parece una casualidad del destino... Una Gavota y un Minuet, simples, siguen dando forma a la suite.
Una nueva Alemanda , “La Marianne”, fue probablemente dedicada a su hija menor Marianne, nacida en 1697. Es una pieza soberbia y a la vez sensible, con secuencias de sextas unísonas que reflejan algún dolor... también saltos, silencios y acordes que dejan ver impotencia
El movimiento central es uno de los cuatro “Tombeaux” que aparecen en los cinco libros. El “Tombeau pour Marais le Cadet” está aparentemente dedicado a su hijo Sylvain, fallecido cerca del año de publicación del libro. Se trata de una pieza de gran entidad en la que los afectos de tristeza y recuerdos inocentes se entrelazan de nuevo en secuencias de sextas y tiratas casi esperanzadoras...
Después de esa emoción, Marais nos deja el Rondó “Le Badin”. Richelet nos dice que significa juguetón, que actúa con futilidad, casi sin sentido...
Cierra la suite una pieza muy particular, “La Georgienne la Maupertuy”. Aparentemente dedicada a Pierre Louis Moreau de Maupertuy, miembro de la “Académie de Sciences”. En 1724 publicó un estudio sobre las peculiaridades de las formas de los instrumentos con relación a los sonidos y notas que producen. También promulgó la teoría del principio de la mínima acción presente en todos los procesos del universo. Es difícil establecer una relación entre Marais y este personaje. Sólo podemos intuir que en los círculos intelectuales parisinos todos se conocían. Además, Maupertuy fue alumno de Bernier, célebre compositor y yerno de Marais. Los afectos de esta pieza no parecen casuales: silencios, disonancias y silencios. Simpleza y sobriedad en perfecta combinación.
Una suite en re menor abre el Cuarto Libro de Piezas para Viola da Gamba, publicado en 1717. El esquema sigue siendo el tradicional de la suite de danzas. En esta ocasión, sólo una de las piezas se presenta como una referencia extra-musical: “La Mignone”. Textualmente significa, según Richelet, “Bonita, Bella... Delicada”, .... El resto son danzas características en cuanto a su forma y duración. En la “Gigue” y el “Caprice” los recursos técnicos de la viola son llevados a un alto grado de exigencia.
Sirva este humilde concierto como homenaje a aquellos que no están, y especialmente a quienes siguen aferrándose a la vida.
J.L.L.B
Programa
Programa
Libro V
Prelude - Fantaisie - Allemande La Freval des Loges - Sarabande - Gigue La Pagode - Gavotte - Menuet - Allemande La Marianne - Tombeau pour Marais Le Cadet - Rondeau Le Badin - La Georgienne La Maupertuy
Libro IV
Prelude - Allemande - La Mignone - Menuet - Gigue La Petite - Rondeau - Caprice
Leonardo Luckert, viola da gamba.
Juan Perfecto Osca Añó, violone en sol.
Aníbal Soriano Martín, teorba y guitarra barroca.
Ana Moreno Aranda, clave.
C.P.M.Cristóbal de Morales, Sevilla
jueves 19 de noviembre de 2015, 20:30h
martes, 10 de noviembre de 2015
miércoles, 20 de mayo de 2015
jueves, 14 de mayo de 2015
Naciones II F.Couperin
José Manuel Navarro, violín
Ana López Suero, traverso
Leonardo Luckert, viola da gamba
Aníbal Soriano, tiorba y guitarra barroca
Ana Moreno, clave
Juan Perfecto Osca, violone
Programa:
Second ordre: L'Espagnole
Sonade
(Gravement et mesuré – Vivement – Air. Affectueusement – Legerement – Gayement – Air tendre – Vivement et marqué)
Allemande
Courante
Seconde Courante
Sarabande
Gigue Lourée
Gavotte
Rondeau
Bourée
Double de la Bourée précédente
Passacaille
Premier ordre: La Françoise
Sonade
(Gravement – Gayement – Gravement – Gayement – Vivement – Gravement – Air. Gracieusement –
Gayement)
Allemande
Premiere Courante
Seconde Courante
Sarabande
Gigue
Chaconne ou Passacaille
Gavotte
Menuet
Auditorio del C. P. M. Cristóbal de Morales
Calle Jesús del Gran Poder 49, Sevilla
jueves, 9 de abril de 2015
Curso de Música Antigua
El próximo verano Guadassuar acoge la decimotercera edición del Curso de Música Antigua.
DANZA DEL RENACIMIENTO · Eva Narejos
MÚSICA DE CÁMARA · Leonardo Luckert
CONSORT DE FLAUTAS · David Antich
CANTO DE CÁMARA · José Hernández Pastor
CLAVICÉMBALO · Ignasi Jordà
MINISTRILES DEL RENACIMIENTO · Francisco Rubio
ORQUESTA BARROCA · Barry Sargent
Toda la información en
sábado, 14 de febrero de 2015
El Despertar de las Pasiones
Concierto en Sevilla.
El despertar de las pasiones
El Sturm und Drang (en español ‘tormenta e ímpetu’) fue un movimiento literario,que también tuvo sus manifestaciones en la música y las artes visuales, desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII. En él se concedió a los artistas la libertad de expresión a la subjetividad individual y, en particular, a los extremos de la emoción en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la Ilustración y los movimientos asociados a la estética. Así pues, se opuso a la Ilustración alemana o Aufklärung y se constituyó en precursor del Romanticismo. El nombre de este movimiento proviene de la pieza teatral homónima, escrita por Friedrich Maximilian Klinger en 1776.
En música el Sturm und Drang también rompía los moldes. Algunos compositores, sometidos aún al patronazgo del Antiguo Régimen, pugnaban por liberar sus formas expresivas. Tal es el caso de Carl Philipp Emmanuel Bach (1714 – 1788) quien, sutil y calladamente, socavaba las bases del clasicismo para dar paso a formas ya pre-románticas cultivando un género análogo que posteriormente sería llamado Empfindsamkeit (en alemán: sensibilidad). C.Ph.E. Bach creía en los nuevos ideales estéticos de su tiempo que exigían una música que “tocase el corazón” y “despertara las pasiones”. Sus obras fueron atrevidas ya entonces y llegaron a considerarse incluso grotescas por algunos de sus contemporáneos, razón por la que en muchas ocasiones se sintió menospreciado.
Escribió los cuartetos en La menor (Wq. 93), Re mayor (Wq. 94) y Sol mayor (Wq. 95), en Hamburgo, durante su último año de vida. Aunque estas tres obras se encuentran entre las más importantes del compositor, permanecieron inéditas y desaparecidas durante décadas, aunque siempre fue conocida su existencia a través del catálogo del mismo Bach. En la biografía que sobre él escribió Carl Hermann Bitter, publicada en 1868, el autor nos informa detalladamente del destino de sus obras, haciendo constar que el manuscrito de los cuartetos fue vendido a un comprador desconocido en una subasta de la colección de libros Gähler en Altona el 19 de febrero de 1827. Posteriormente fue Ernst Fritz Schmid quien descubrió el autógrafo de los cuartetos segundo y tercero, junto a una reproducción contemporánea del primero y copias antiguas de los tres. En su música encontraremos densas progresiones armónicas, secciones amalgamadas de tempos contrastantes de inconsútil transición entre movimientos, abruptos cambios de humor y anhelantes pasajes que serpentean buscando un designio.
Carl Philipp Emmanuel Bach produjo música a menudo experimental, de innegable calidad, encanto y elegancia, y desarrolló un lenguaje propio cuyos elementos serían adoptados por compositores como Haydn, Mozart y Beethoven, que expresaron su más profunda admiración y respeto por el genial Carl Philipp Emmanuel.
Texto: Ana López Suero
miércoles, 11 de febrero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
Segunda Cita con Marais
L.L.B
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