sábado, 21 de junio de 2014

Les Nations


Para terminar el año académico, el Departamento de Música Antigua del Conservatorio Profesional de Música "Cristóbal de Morales" de Sevilla, La "Asociación de Jóvenes Flautistas" y el Aula Virtual de Viola da Gamba tienen a bien invitaros al  concierto que ofrecerán José Manuel Navarro (violín barroco), Ana López Suero (traverso barroco), Leonardo Luckert (viola da gamba) y Ana Moreno Aranda (clave) con un programa centrado en una de las obras más representativas del esplendor del barroco francés: "Les Nations" de François Couperin. 

Troisième ordre: L'Impériale
Quatrième ordre: La Piemontoise


 Os esperamos
Aula Virtual de Viola da Gamba 


“...Los estilos Francés e Italiano han compartido durante mucho tiempo la República de la Música en Francia. Por lo que a mí respecta, siempre he apreciado las cosas que merecían estima, sin tener en cuenta compositor o nación. Las primeras sonatas italianas que aparecieron en París hace más de 30 años, y que me inspiraron a mí mismo para comenzar a componer algunas en ese estilo, no desmerecen en mi opinión ni las obras de M de Lully, ni las de mis antepasados, que siempre serán más admirables que imitables. Y así, por el derecho que mi neutralidad me otorga, quedo bajo la influencia feliz que me ha guiado hasta ahora.”

François Couperin en el Prefacio de Les goûts-réünis (Paris, 1724)


La colección Les Nations de François Couperin, publicada en París en 1726, comprende cuatro ordres (La Françoise, L ‘Espagnole, L’Imperiale y La Piemontoise), cada uno compuesto de una sonata seguida de una suite. Los nombres de las suites hacen referencia a cada una de las más importantes potencias europeas del momento: Francia, España, el Sacro Imperio Romano Germánico y el Reino de Piamonte.

Para las sonatas que abren los tres primeros “Ordres”, Couperin hizo uso de piezas compuestas mucho antes, probablemente hacia 1692, con los títulos de La Pucelle, La Visionnaire y L’Astree junto a La Steinquerque, cuyo material no volvería a usar posteriormente. Couperin había tomado estos nombres de obras literarias de Urfé, Chapelais y Desmartes, pero no parece haber ninguna conexión programática entre estas obras y su música. 

Copias de estas sonatas ~ conservadas en la Biblioteca Nacional de París ~ fueron manuscritas en 1695 por Sebastien de Brossard durante una visita a la capital francesa sobre la que más tarde escribiría: “...Todos los compositores, y especialmente aquéllos organistas, tenían en ese momento lo que sólo se puede describir como una obsesión por la escritura de sonatas en el estilo italiano.” Tal era la moda, que incluso Couperin confesó en el prefacio de Les Nations haber escrito las sonatas “en el estilo de Corelli”, presentándolas al público con título italiano.

La única obra de Corelli que puede considerarse inspiradora de las sonatas de Couperin es el libro de XII Sonate a tri op. 1 de 1681 – concretamente de las sonatas II, III, IV y IX, el francés tomaría prestados temas, motivos y estilo de composición en general. Sorprende, sin embargo, que aún en 1739 el teórico J. Mattheson siguiera atacando esta práctica como un recurso de compositores mediocres: “...Los franceses son ahora tan entusiastas como los italianos en el comercio de sonata; lo que se produce, sin embargo, es en general un mero patchwork, chapucero y antinatural.”

Pero también otras obras italianas proporcionaron modelos útiles para Couperin. Si bien las sonatas que componen el op.1 de Corelli permanecen casi siempre en la misma tonalidad, el compositor de Les Nations ~ muy atrevido siendo músico francés de su tiempo ~ altera frecuentemente la tonalidad durante el transcurso de la obra como ocurre en la sección intermedia de La Piemontoise en la que escucharemos el cambio típicamente francés de menor a mayor (sol menor – Sol mayor). Encontraremos la misma transición de color en L ‘Imperiale con un giro de re menor a Fa mayor. Fue ésta la sonata – suite que completaría el grupo de los cuatro ordres, y puede considerarse la obra más madura de la colección. El tratamiento de las partes melódicas, en particular, da testimonio de la influencia de las nuevas generaciones de violinistas italianos franceses liderados por Jean-Baptiste Senaille y Jean-Marie Leclair.

Las cuatro suites incluyen los movimientos de danza de la suite tradicional francesa para clavecín: Allemande, Courante, Sarabande y Gigue, considerados inusuales en la música de conjunto instrumental producida después de 1670. Sólo en L’lmperiale y La Piemontoise la secuencia de esas cuatro danzas es interrumpida por un Rondeau en el primer caso y una Bourée en el segundo. Más allá de la tradición y rozando lo bizarro, las danzas que siguen a la suite básica de L’Imperiale son tan inadecuadas (Rondeau, Chaconne y Minuet) que hacen pensar que Couperin perseguía romper concienzudamente la forma cíclica. También parece notable que las adendas a la suite estándar fueran siempre movimientos de danza. 

Durante el siglo XVII se hacía aún distinción entre una Suite de Danse y Suite de Pieces y Couperin preservó estas diferencias. Les Nations pueden ser consideradas, por tanto, un homenaje al style classique del siglo anterior a su composición: música de cámara estilizada y enormemente refinada, ajena al ámbito de la música enteramente instrumental ya familiar en la forma específicamente francesa desde la aparición del primer volumen de sonatas de Jean-Marie Leclair en 1723. En definitiva, “discrétion, beauté et délicatesse”, música para los “vieux partisans de la Musique Ancienne” o la antítesis a los excesos de virtuosismo que el Concert Spirituel, fundado en 1725, ofrecía al público parisino, fue lo que François Couperin posiblemente quiso dejaros en herencia con su obra. 


Texto: Ana López Suero