viernes, 16 de agosto de 2013

"Siempre Necesitaremos Otro Ciclo de las Sinfonías de Beethoven" (Paavo Járvi)

Cuesta creer que en el arte todo esté dicho, especialmente si pensamos en los siglos pasados. En algunos círculos de entendidos teóricos y compositores es frecuente escuchar que el concepto de la tonalidad está agotado, incluso se aportan pruebas. Algo parecido se escucha también sobre las innumerables versiones existentes en el mercado de las obras maestras del romanticismo... Parece imposible innovar y ser original aportando ideas que, después de férreas defensas, parezcan auténticas (aunque lo sean).
Nos toca vivir en un mundo de clones. La modernidad y la tecnología nos obligan a ello. Intentamos reproducir esquemas y modelos de todo tipo: sociales, económicos, de comportamiento, y lo que es peor, de creación.  Es cada día más habitual encontrarnos con maneras parecidas de acercamiento a la producción artística en lugares opuestos del planeta y cuando encontramos aportaciones verdaderamente personales nos llevamos una sorpresa, cuando, ser original en la creación, debería ser lo habitual.  En el mundo sinfónico ocurre con bastante frecuencia. Las grandes orquestas tienen que luchar día a día con esto para evitar la terrible sensación de hastío al repetir una y otra vez las grandes obras maestras sin un atisbo de cambio (que  a veces puede ser tomado como un atrevimiento).
Desde hace varias décadas, afortunadamente, algunas personalidades de la música como 
N. Harnoncourt, G. Leonhardt y algunos otros, comenzaron la ardua tarea de integrar nuevos (o viejos) conceptos interpretativos a la música que hoy conocemos como antigua, la del período clásico, y en algunos casos se aventuraron con obras románticas... pese a la resistencia de algunos círculos de músicos de las llamadas escuelas tradicionales. Quizás, aquella resistencia nos llevó a establecer una separación entre la "interpretación con instrumentos originales" y las versiones "modernas". 
En definitiva, no se debería tratar de menospreciar ninguna de las tendencias interpretativas. De cualquiera de las maneras, todos aportamos... 
De repente todo es posible.  En medio de una atmósfera macroeconómica cada vez más plastificada aparece el "Beethoven Project" de manos del prestigioso director Paavo Járvi con la Deutsche Kammerphilarmonie de Bremen. Una vez más las 9 sinfonías del Maestro de Bonn, pero de que manera! Nos han dejado claro que siempre es posible una nueva versión, y han hecho posible una interesante y sugerente simbiosis entre  criterios históricos y modernos. Mezclan instrumentos modernos con timbales y trompetas originales, los contrabajos aparecen con algunas cuerdas de tripa... se ven arcos históricos... todo dentro de una orquesta de dimensiones manejables y amables...  Hermoso!
Quizás de esto se trate el futuro de todos los músicos. De convivir, aportar y seguir aprendiendo. 
Os dejo los enlaces de los cuatro documentales del proyecto y os invito a escuchar las 9 sinfonías en esta fresca y emocionante versión, antídoto necesario durante este caluroso verano...